El aprendizaje y el lenguaje

Durante casi un siglo, la pregunta de si el lenguaje juega un papel en el aprendizaje y pensamiento, ha generado numerosa controversia en los círculos académicos de todo el globo. Numerosas hipótesis y estudios se han posicionado a uno y otro lado de la balanza académica desde que, Benjamin Lee Whorf, la planteara a comienzos del siglo XX..

Uno de los últimos en aportar sus conocimientos a la hora de esclarecer la cuestión ha sido el profesor de la Universidad de Berkley Paul Kay. En su estudio: “Language regions of brain are operative in color perception“, dónde analiza el efecto del lenguaje en la percepción del color, y donde concluye que éste influye sólo en la mitad derecha del campo de percepción mientras que el campo de percepción situado a nuestra izquierda no se ve afectado por el idioma que hablamos.

La función cerebral encargada del lenguaje está situada, predominantemente en el hemisferio izquierdo del cerebro, que recibe los estímulos visuales procedentes del campo visual derecho. Por lo tanto, tiene sentido que el lenguaje procesado en el hemisferio izquierdo influya más en nuestra percepción del campo visual derecho que en la del campo visual izquierdo.

Este curioso proceder de nuestro cerebro, ha sido estudiado por Richard Ivry‘s de la University of California en Berkeley mediante un muestreo de estudiantes de la universidad y un grupo de pacientes que habían sido sometidos a operaciones en las que, por alguna razón sus hemisferios cerebrales habían sido separados.

circulo

A los participantes en el estudio se les mostró un círculo formado por 12 cuadrados de colores, todos del mismo color, excepto uno, situado en uno de los laterales. Los participantes debían indicar en qué lado estaba situado el cuadrado de otro color.
El nombre de ambos colores podía ser diferente (azul, mientras los otros eran verdes)o el mismo (verde, por ejemplo, pero en un tono distinto al de los demás). Los investigadores descubrieron que los participantes respondían más rápidamente cuando el nombre de ambos colores era distinto que si se correspondía a distintos tonos del mismo color.

colores

Estas conclusiones completaron las extraídas de anteriores investigaciones que se habían centrado en las distinciones respecto a grupos de población con distintos lenguajes.

Por ejemplo, el inglés emplea dos palabras para distinguir los colores azul y verde, mientras que el Tarahumara, una lengua indígena de Méjico, sólo utiliza una palabra para ambos colores. Este hecho, que puede parecer un mero consenso lingüístico, afecta realmente a la percepción del verde y del azul: los angloparlantes realmente ven dos colores: verde y azul, mientras que los hablantes del Tarahumara son incapaces de distinguir la diferencia entre ambos.

Comentarios

Comentarios

First Name Email *
First Name Email *