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  • Skimming o cómo leer más rápido

    Skimming o cómo leer más rápido

    Skim es la acción de leer por encima, tratando de buscar una impresión general del texto, o disfrutarlo por sí mismo. Podríamos agrupar dentro de este concepto todas esas lecturas que realizamos por placer, ya sean novelas, revistas, periódicos, webs, etc. Todas tienen en común que no es necesario leer todo el texto, salvo que pretendamos disfrutar de un determinado modo de escribir, de un ritmo y estilo particular. Generalmente nos servimos de distintos trucos para disminuir el tiempo que empleamos. Utilizamos los titulares, si se trata de un periódico, el índice si se trata de un libro, la famosa lectura en diagonal, etc.

    Pero existen otras efectivas maneras de reducir el tiempo del skimming. Una de las más atractivas consiste en examinar el texto a vuelo de pájaro, picoteando la información. La habilidad para que de este picoteo derive la obtención de la visión de conjunto se obtiene mediante la experiencia y la práctica.

    Un ejercicio bastante fácil, que nos conviene repetir para acostumbrar a nuestro cerebro a distinguir lo que necesitamos de un texto, es el ojear un diccionario, pasando las hojas deteniéndonos en las palabras que nos llamen la atención; o ponernos un objetivo más definido, como las palabras que no seamos capaces de definir; o aquellas que tengan b y v (y que al mismo tiempo puede servirnos para entrenar la percepción visual). Repetir este ejercicio 10 minutos al día, puede aumentar considerablemente nuestra agudeza visual y agrandar nuestro vocabulario.

    Existen personas que con esta técnica son capaces de obtener velocidades de lectura superiores a las 1.000 p/m con una capacidad de comprensión que nos sorprendería.

  • Lectura rápida online

    Lectura rápida online

    La lectura rápida online nos ofrece las ventajas de la red, pero es nuestro trabajo el que dará los resultados y nos convertirá en un lector veloz.

    La lectura rápida online está en boga hoy en día. Si navegamos por internet encontramos numerosos portales donde nos ofrecen cursos de lectura rápida online. Parece difícil elegir, la oferta es grande. Pero no nos dejemos engañar. Todavía no se ha inventado una máquina que nos permita aprender automáticamente.

    Lo importante de un curso para aprender las técnicas de lectura no es si es online, si gráficamente es muy vistoso o si te promete resultados asegurados. Lo realmente importante es el material que te aportan. La información que te enseñan. El método con el que aprendes.

    Es verdad que existen muchas maneras de presentar las distintas técnicas de lectura rápida. Una de las que a mi juicio es más potente es combinar las lecciones en vídeo con unos ejercicios prácticos en papel y sobre todo una programación adecuada para aquellos que tenemos poco tiempo. Porque con tiempo libre y motivación todos estamos capacitados para aprender las mejores técnicas de lectura. No se trata de hacer cálculos astronómicos. La dificultad reside en que el hábito lector está inculcado desde muy jóvenes en nuestro cerebro y por tanto será trabajando, realizando prácticas y siendo conscientes de lo que estamos haciendo; como conseguiremos convertirnos en lectores veloces.

    Existen cursos de lectura rápida online que te muestran textos a una velocidad determinada, con ejercicios visuales. Todo muy llamativo, pero poco efectivo, pues la manera, la única manera de convertirte en un lector rápido es trabajarselo. Lo digo por experiencia. Por ello es importante no dejarse convencer por trucos de prestidigitador, y ceñirse a programas de enseñanza adecuados. Si te apuntas a uno de estos cursos online únicamente conseguirás pequeños avances, que en muchos casos pueden llegar a ser temporales. Recuerdo un curso de lectura online que basaba el trabajo en la rapidez con la que distinguimos los símbolos. Esta técnica, que fue usada entre las dos guerras mundiales por la Fuerza Aérea Británica para entrenar la capacidad de avistar a los enemigos con mayor rapidez, y que se denomino taquicoscopio, arroja resultados muy satisfactorios, pero hay que mantener la carga de trabajo para que se extiendan en el tiempo.

    Por tanto, a la hora de elegir un curso de lectura veloz, no te bases únicamente en si es online. Las posibilidades que nos ofrece la red, es evidente que hay que aprovecharlas, pero es siempre bueno combinarlas, y al final es tu trabajo el que va a dar los resultados.

  • El marcador

    El marcador

    El marcador o guía es una técnica sumamente conocida que ha sido denostada durante años por una razón meramente estética. y consiste únicamente en establecer un nexo entre el cuerpo y la lectura. Entre el cerebro y el texto. Podemos usar un dedo, un palillo chino, un bolígrafo o algo que nos ayude a centrar la atención en las palabras. Es decir algo que nos sirva de guía.

    El intelectual es, sencillamente, un ser humano que cuando lee un libro tiene un lápiz en la mano

    Stendal

    ¿Cuando un niño empieza a leer que es una de las primeras cosas que instintivamente realiza? Efectivamente, alarga un dedo a la palabra que le toca leer. ¿Y cual es la respuesta de cualquier adulto ante este comportamiento? Obligar al niño a retirar la mano, lo que al fin y al cabo significa añadir una dificultad más al aprendizaje, pues aparte de interpretar los signos, el niño, ha de aprender a focalizar en unos poco entrenados ojos. Esto quizás lo entendamos mejor con una simple frase que sirve para justificar la facilidad con la que engañan magos y trileros, a, supuestamente, personas adultas y entrenadas: La mano es más rápida que el ojo.

    La técnica del marcador establece un punto de unión entre el ojo y el texto, permitiendo al cerebro acelerar la capacidad de absorción de información pues no realiza la tarea de enfocar, ya estamos centrados en la guía. Al mismo tiempo proporciona un punto de atención que ayuda en la concentración y por tanto en la absorción de información.

    El funcionamiento es simple. Seguir la línea que estamos leyendo con la guía tratando de no obstaculizar la lectura.

  • La técnica de la Fijación 2

    La técnica de la Fijación 2

    Cómo decíamos en la entrada anterior, nuestra capacidad visual está por explotar. ¿O no usamos todo nuestro campo visual mientras estamos conduciendo y vemos las señales de tráfico con el «rabillo del ojo»?

    Es evidente que no vamos a poder leer un libro o cualquier texto con los laterales de nuestro campo visual. Pero algunos expertos creen que podemos usar hasta el 20% del mismo y que estamos usando, sólo, un 5%.

    La manera de aprovechar este campo visual restante es la denominada lectura en columnas. Puesto que perdemos tiempo en cada fijación y nuestro cerebro es capaz de absorber más información de la que le estamos proporcionando, lo que deberemos hacer es tratar de reducir el numero de fijaciones. Captar el mayor numero de palabras con cada «golpe de vista» de manera que si esquematizáramos esta forma de leer, parece que leemos mediante columnas.

    Para conseguirlo deberemos trabajar nuestro campo visual de manera que podamos distinguir los símbolos alfabéticos y las palabras a derecha e izquierda de cada punto de fijación. Cuantas más abarquemos, menores serán los saltos que deberemos realizar y a mayor velocidad podremos leer.

    Hay personas que son capaces de, con un solo punto de visión en el medio de una línea, leerla completa, e incluso varias líneas a la vez.

  • La técnica de la Fijación

    La técnica de la Fijación

    Desde niños nos enseñan a leer siguiendo los signos alfabéticos consecutivamente con los ojos de izquierda a derecha. Esto implica que nuestros ojos están en perpetuo movimiento, haciendo una consecución de fijaciones, las cuales necesitan un tiempo determinado para cada ‘fotografía’. Es por esta razón por la que seguir la línea de un renglón impone unos límites físicos a nuestra velocidad de lectura, que los expertos sitúan en torno a las 200 p/m.

    Para tratar de superar este límite lo único que podemos hacer es cambiar este método de lectura, pues salvo que tengamos algún problema en la vista que dificulte la fijación, esta viene determinada por la genética y eso no es posible, todavía mejorarlo.

    Para ello lo conveniente es tratar de disminuir el numero de fijaciones con las cuales leemos. Un lector normal realiza tantas fijaciones como espacios en blanco hay entre las palabras. Puedes tratar de contarlos en este propio texto. Son muchos, y como dijimos antes, cada uno necesita un tiempo para ser realizado.
    Pero nuestros ojos están capacitados para ver mucho mas que una palabra por fijación. Aunque nuestro campo visual se acerca a los 180º, para leer únicamente utilizamos un 5%. Solo con que seamos capaces de aumentar este porcentaje que usamos otro 5%, nuestra velocidad de lectura se incrementará en hasta un 100%.

    Un lector rápido divide mentalmente cada línea en las fijaciones que le resulte cómodo. Esta técnica de lectura veloz es suficientemente versátil para que la vayas aplicando desde este momento. Al principio puede resultar difícil, pero si la practicas con asiduidad te darás cuenta de las ventajas que puede suponer.